sábado, 14 de julio de 2018

Equilibremos la vida

Hace mucho que perdí el rumbo, hace mucho que dejé de vivir... y comencé a sobrevivir, hace mucho que me hago planes en la cabeza, que me motivo en el momento, que me hago promesas sin sentido.
Hace mucho que hago calendarizaciones, planeo viajes, elaboro proyectos y compro materiales para pasatiempos que nunca llego a concluir.
Hace mucho que intento una y otra vez regresar a este blog, pienso en una y mil entradas que me gustaría escribir, vengo, escribo un par de cosas y lo dejo en borrador, regreso y lo elimino... y así en una eterna sucesión... Es momento de planearlo tanto, es momento de solo hacerlo y ya... sin importar si alguien lo llega a ver... o no.
Quiero viajar más ligero... y aún no puedo.
Quiero soltar...
Quiero crecer...
Quiero creer...

Pero del quiero al hago hay mucho trecho, hace mucho que dejé de ilusionarme con las cosas y voy cumpliendo un día tras otro; en la clase de hoy, el profesor nos enfrentó con cinco preguntas... y mis propias respuestas me aterrorizaron. 
Hablábamos de como las personas buscamos equilibrar cinco aspectos de nuestra vida, ya que como estos son los que tienen inferencia en nuestro día a día, es importante encontrar la mayor estabilidad posible.

Trabajo~Relaciones~Salud~Finanzas~Comunidad

Así pues, nos hizo las siguientes cinco preguntas para una autoreflexión; puedo decir que si no lloré en la clase, es porque no quería dar explicaciones.

¿Por las mañanas te levantas con ganas de enfrentar el día?
¿Cómo estás en el amor y en tus relaciones personales?
¿Cómo estás en tus finanzas?
¿Cómo andas de energía y salud?
¿Cómo te involucras con tu comunidad?

He de decir que reafirmé lo que ya pensaba, estoy inmersa en una burbuja que cada vez se hunde más... y el día que se rompa, no habrá ninguna salida.

Tengo que comenzar a empujar esa burbuja a la superficie, antes de que se pierda en el abismo de la oscuridad.


lunes, 28 de agosto de 2017

Quiero...

Han pasado diez años desde que inicié mi viaje en blogger; y aunque me gustaría decir que he sido constante y que tengo una memoria virtual retratada en sus páginas; la verdad es que no. 
Dejé que la flojera, la desidia y la postergación me ganaran. Hay meses y hasta años en blanco en este espacio que me niego a dejar, que siempre añoro y siempre traiciono en lugar de ponerme a hacer las cosas.
Hace meses, quizás un par de años, que me siento sin rumbo, que vivo el día a día como una sucesión de cuenta gotas, veo escurrirse las horas del día una tras otra, solo esperando que llegue el fin de semana, el fin del mes, el fin del ciclo, el fin del año ¿para qué? No lo sé... simplemente dejo que todo siga su marcha.
Me sorprendo haciendo millones de planes en la cabeza, que solo se quedan ahí... como planes postergados, como temas a tratar, cosas por hacer, proyectos por realizar y... me siento frustrada, triste, sola, vacía. No sé.
Quisiera pensar que tengo esta nueva oportunidad, de poner un punto y aparte de esos años que ya dejé ir, pero al mismo tiempo, dejo pasar las cosas, había dicho que escribiría el mismo día en que inicié el blog... y... ¡oh sorpresa! ya dejé pasar cuatro días.
En fin, que ni siquiera estoy segura de que alguien me lea y a veces me importa y a veces no... siento que debo poner en orden tantas cosas en mi cabeza, que al mismo tiempo, estoy hastiada de todo y de todos. Lloro por la incertidumbre y por la inseguridad que yo misma le estoy confiriendo a mi vida... quiero encontrar un objetivo y quiero tener la capacidad que todos creen que tengo... 
Esta publicación no tiene ni pies ni cabeza, pero siento que así, exactamente así está mi mente, cumplo puntualmente las cosas de mi trabajo, pero, siento que es de esas veces donde solo vas cubriendo un orificio, destapando el anterior. Tengo miedo, mucho... me cuesta aceptarlo... o quizás, solo es que no tengo a quien contarlo... 
Probemos... 

domingo, 12 de febrero de 2017

Miedo...


En muchas ocasiones, me he dado cuenta que me limito a expresar una opinión, ya sea de manera oral o de manera escrita, por la reserva del "qué dirán", parte de mi personalidad, o eso quiero creer, está encaminada a evitar el conflicto, entonces, termino guardándome cosas, emociones, enojos, alegrías, tristezas, muchas cosas; por ese miedo a qué pensarán de mi, a lo que se espera de mi.
Antes, cuando era estudiante (que es cuando abrí este blog) tenía miedo de que las personas que me leían, se aburrieran de mis cosas, trataba de tener algún tema que me motivara a publicarlo, ya fueran opiniones sobre cosas banales o una actividad en particular, sin entrar en un sentido crítico o reflexivo.
Cuando salí de la universidad y comencé a estar al frente de los grupos, entonces me dio miedo expresarme, porque ¿acaso esas opiniones o cosas son las que se esperan de una docente de nivel superior y medio superior? ¿se espera que le guste el rol por internet, los juegos en facebook, las cosas infantiles, el kpop, las novelas rosas?
Muchas veces llegué a pensar en abrir un blog nuevo, anónimo, donde pudiera expresar todo esto, pero... si no puedo mantener uno ¿cómo mantener dos? pero aún así, me limitaba para expresar las cosas, porque ¿y si alguien que me conoce lo lee? ¿si eso me trae problemas? ¿si alguien se burla o utiliza lo que dije para ponerme en evidencia de algo?
Quizás suene muy en contra de lo que siempre trato de transmitirle a mis muchachos, pero quizás también es que no quiero que tengan esos mismos miedos que yo tengo y siempre trato de encaminarlos a que sean auténticos, que sean ellos, que no tengan miedo de decir lo que piensan, siempre con base en el respeto y la sana convivencia.
Muchas veces me he detenido de decir lo que pienso que está mal o algunos sentimientos que tengo hacia determinadas cosas, situaciones o hasta personas. Me gustaría liberarme... pero siento que no puedo y es un círculo vicioso del cual solo yo podría salir, pero ante el cual, precisamente me sigo poniendo "peros" y obstáculos de manera automática.
Quiero dejar de hacerlo, quiero extender las alas de mis pensamientos... y estoy en el proceso de aprender a hacerlo... aunque no sea fácil.